Mi camino al bienestar




Estos días de "cuarentena" súper extendida vaya que me han retado. Podría decir que es un sube y baja de emociones, días donde agradezco la pausa y la quietud y otros donde quiero huir de "los días iguales". En el trayecto me he divertido mucho porque esta situación ha puesto sobre la mesa los ingredientes para hacer algo que me gusta: filosofar, reflexionar y aprender. Creo que ya es parte de mí naturaleza el cuestionarme sobre las personas y comportamientos e ir a las profundidades de nuestras emociones para entenderlas. ¡En verdad es algo que disfruto! Y una práctica que he aprendido y desarrollado con el tiempo.


Me preguntaba, ¿desde cuándo? y la respuesta me sorprendió, creo que mi camino al bienestar comenzó hace tiempo, hace varios años, de hecho ¡¡décadas!! Digamos que mi infancia además de ser linda, fue retadora. En casa vivimos una situación de enfermedad con mi papá, la cual hizo que en mi adolescencia tuviera que despedirme de esta persona tan especial en mi vida. Y creo que desde entonces he tenido el compromiso conmigo misma de cuidarme, entenderme, sanarme y superarme.


Creo que independientemente de las metas y aspiraciones que tengamos en la vida, los seres humanos tenemos una meta en común y es encontrar nuestra estabilidad, seguridad y felicidad. Estos son pilares muy importantes que nos ayudan a construir y alcanzar muchas otras de nuestras metas. Por lo tanto encontrar el equilibrio es parte de nuestro instinto, es algo que continuamente haremos para lograr la armonía.


Agradezco haberme comprometido desde hace tiempo con mi crecimiento y desarrollo personal, porque de esta manera he aprendido a guiarme en diferentes etapas de mi vida y utilizar la vulnerabilidad como una oportunidad para conocer mis recursos y herramientas, utilizarlos e inclusive desarrollar los que han sido necesarios.


En el camino he encontrado valiosas herramientas y maestros que me han dado los recursos para aprender a encontrar mi equilibrio y armonía. Quiero compartirlos contigo por si en ellos encuentras una estrategia que te ayude a superar algún obstáculo o acompañarte a avanzar en alguna situación.


Ir a terapia. En mi tercer semestre de la carrera de psicología comencé a ir a terapia y gracias a Karen mi psicóloga pude poner en orden algunos temas importantes en mi vida, así como enfrentar nuevos retos. Fue un proceso de más de 8 años y la terapia se convirtió en mi lugar seguro donde podía compartir mis miedos y sueños con la compañía de alguien que no sólo me escuchaba, sino también me retaba a mirar desde varios frentes. Este año retomé mi terapia con curiosidad porque sé que la persona que soy ahora se enfrenta a nuevos retos y elijo tener compañía y apoyo.

Escribir. Creo que todos tenemos un sabio o coach en nuestro interior. Nosotros mismos sabemos guiarnos y conocemos cuáles son los pasos a seguir, sin embargo a veces no hacemos espacio para la introspección y autoconocimiento. Escribir me ayuda a eso, a conectar con mis emociones y al saber cómo me siento me es fácil identificar mis necesidades y por lo tanto los cambios o ajustes que me vienen bien.

Hacer Yoga. Llevo más de 8 años practicando yoga de forma más activa y consciente. El yoga llegó a mi vida como una herramienta para bajar mi estrés y relajarme. Comencé mi práctica en el Centro Budista de la CDMX tomaba clases de hatha yoga, que es una práctica muy suave. Después me mudé a Monterrey y ahi empecé a practicar Vinyasa que es un estilo más activo y me encantó. Cuando me mudé a Manchester mi esposo me encontró una escuela de yoga, eran clases de hot yoga, en un cuarto especial a cierta temperatura y humedad. La primera clase sentí que me moría, pero conforme avanzaba comencé a percibir muchos cambios positivos en mi cuerpo así que continué y me comencé a obsesionar con los beneficios del yoga. Fue ahí donde se sembró en mí la semilla de querer aprender más sobre esta disciplina y cuando regresé a Monterrey decidí comenzar mi training como maestra. Sin duda una experiencia en mi vida que marca un antes y un después, porque más allá de las posturas y los beneficios en nuestro cuerpo, me permitió adentrarme en la filosofía del yoga, que es una filosofía de vida. Aprendí que el yoga va mas allá de un tapete y un salón, es algo mucho más profundo, es sabiduría para el cuerpo, la mente y el alma.

Leer. Esta herramienta y la siguiente se las agradezco a esta pandemia, ya que este cambio en mi rutina me ayudó a comprometerme más y apreciar estas herramientas. Me gusta leer sobre desarrollo personal, me nutre de conocimiento, me hace sentir comprendida y en cada libro puedo encontrar una enseñanza.

Apreciar la Naturaleza. Tengo un husky que me saca todos los días a pasear y nuestras caminatas se han convertido en algo muy valioso en mi día, regreso siendo otra person, despejada, tranquila y feliz. En estos días de encierro he disfrutado mucho del cielo, de los atardeceres, me dan una sensación de paz. Sentir y ver los cambios de estación me recuerdan que todo pasa, que cada época tiene lo suyo y por eso hay que disfrutar del momento.


Esto es un resumen de mi camino hacia el bienestar, espero aportar alguna idea aunque sé que cada persona tiene su propio camino. Algo que me ha ayudado a reconocer el mío es identificar lo que se siente bien y seguir por ahí. Además de un compromiso conmigo misma, ya que como verás, no son acciones que generan resultados de un día a otro. Se requiere de compromiso, entrega y paciencia, realmente darte la oportunidad de crear un cambio positivo en tu vida.


Te dejo un abrazo,

Ale.

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