Deja de procrastinar en 5 pasos


Este artículo es para ti si al final del día te sientes estresado y culpable por todas las actividades que no cumpliste. Esto derivado del mal hábito de procrastinar, que se refiere a "postergar para mañana" las actividades y tareas importantes. Lo cual representa una desventaja en tu productividad y en tu bienestar emocional.


Te sorprenderá saber que la causa de esta conducta no es un tema de mala administración del tiempo, se trata más bien de una dificultad emocional y una adicción. Procrastinamos porque la actividad que vamos a realizar nos aleja del placer o nos acerca al dolor. En el momento, nos sentimos bien al evitar esa tarea, tenemos un impulso de dopamina y encontramos placer al repetir esa conducta. Sin embargo al final del día no nos sentimos bien, nos invaden la culpa, el estrés, la ansiedad y el agotamiento.


Es importante comprender esta conducta para reconocer que se trata de un mal hábito y un enfoque erróneo. Al procrastinar preferimos un beneficio a corto plazo por encima de uno a largo plazo. Para corregir esta conducta será importante tener presentes los beneficios a largo plazo que obtendré al cumplir la tarea. Una buena práctica es tener un tablero o visual board con imágenes, palabras o frases que representen los resultados esperados. Coloca esta herramienta en tu área de trabajo, en un lugar visible y te servirá de inspiración y motivación. Otro paso importante será romper el patrón de repetición y como diría Stephen Covey, autor del libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva:

"A veces la mejor solución es:
luchar contra un hábito con un hábito."

A continuación te compartiré 5 acciones que puedes poner en práctica que te ayudarán a corregir y mejorar tus hábitos de trabajo:


  1. Elimina distractores. Primero revisa cuáles son esas actividades que prefieres hacer en lugar de las que tendrías que hacer. Esas actividades son distractores y es importante eliminarlas y marcarles un límite. Sé consiente que esos distractores pueden ser objetos, ruidos, otras actividades o inclusive personas. Para cada distractor toma una acción que te ayude a hacerlo a un lado.

  2. No planees de más. El perfeccionismo hace que pasemos mucho tiempo en la etapa de planeación y poco tiempo o nulo en la ejecución. El antídoto para esto es la acción. En lo personal, cuando reconozco que estoy saboteándome de esta forma, repito la frase: "done is better than perfect". Esta frase me recuerda mantener el enfoque en mis prioridades y en los beneficios que quiero obtener. Otra estrategia para este punto es la regla de los 2 minutos, la cual dice que no es necesario planear aquellas actividades que nos tomarán 2 minutos hacerlas. Es más útil hacer un listado de esas tareas cortas y darte un tiempo para terminarlas.

  3. Trabaja por bloques. Aligera el trabajo dividiéndolo en pequeñas tareas. Muchas veces no avanzamos en nuestros proyectos porque lo vemos como algo muy grande y complejo que no sabemos ni por dónde comenzar. Una buena práctica es definir diariamente las prioridades y las pequeñas metas que quieres cumplir. Trabajar en bloques de tiempo puede ayudarte. A mí me funcionan periodos de trabajo de 40 a 60 minutos, pongo una alarma para saber cuando terminó mi tiempo. Dependiendo de mis avances veo si asigno más tiempo o si cambio a otro proyecto y después retomo. Saber que estarás en esa actividad sólo un periodo de tiempo te puede dar tranquilidad o inclusive un poco de adrenalina al querer aprovechar ese tiempo al máximo.

  4. Elige adecuadamente tu horario, lugar y herramientas de trabajo. Identifica qué funciona mejor para ti, cómo te puedes sentir más cómodo y hacer de tu momento de trabajo un momento placentero. Realmente date la oportunidad de crear las condiciones idóneas para ti. Procura tener un lugar limpio, ventilado, privado y con buena iluminación. Al terminar el día, deja tu espacio listo para las actividades que realizarás al día siguiente. Este tip es simple y con un gran impacto, ya que cada día podrás comenzar de lleno con tu actividad.

  5. Elige tus pensamientos. Si reconoces que tienes una tendencia a procrastinar, lo más seguro es que te describas a ti mismo con adjetivos negativos respecto a tu forma de trabajo. Esta interpretación que haces de tí mismo, puede convertirse en un distractor silencioso y constante a través de tus pensamientos. Es por ello muy importante que te des una oportunidad y que comiences a crear una asociación positiva respecto a tu nueva forma de trabajo. Comienza tus actividades con una intención positiva en tu mente, puede servirte escribirte mensajes positivos en post its o en tu agenda que te recuerden que puedes cambiar y que puedes hacerlo bien.

¿Qué te parecen estas estrategias? ¿Haz puesto en práctica alguna? Espero que estos tips te sirvan para romper ese mal hábito y comenzar a implementar acciones efectivas.

Si te gustaría identificar acciones específicas para tus propios hábitos de trabajo, escríbeme para agendar una sesión de coaching online.



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Ale Rangel.

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